martes, noviembre 27, 2007

En París, Francia, hace 177 años...

Todos somos peregrinos, por esencia y vocación. Caminamos hacia la Luz, sin olvidar que Dios deja sus huellas en este mundo. De ahí que busquemos a Dios en este mundo a través de sus revelaciones y sitios privilegiados, lo que llamamos "Santos Lugares". Amig@ Peregrin@, que tu encuentro con Dios sea pleno, íntimo y gozoso.

Hoy, hace 177 años, en París, Francia, la Santísima Virgen nos dejó un regalo precioso delSu Amor y Gracia, en una Medalla Milagrosa, en manos de Santa Catalina Labouré. Dicha aparición fue seguida, tiempo después, en 1858, de las apariciones de lourdes, en el mismo país. Incluso Santa Catalina, al escuchar de las mismas, decía para sus adentros que era la misma Santísima Virgen María, quien le habría revelado estas apariciones y otras más que ocurrirían en su patria. Santa Bernardette Soubirous decía que la Virgen se le aparecía como estaba en la Medalla Milagrosa, lo que vino aumentando la popularidad de ambas manifestaciones marianas.

Repitamos con gran confianza la jaculatoria que está inscrita en la Medalla Milagrosa, Medalla de Gozo, de Luz, de Dolor y de Gloria, como los misterios del Santo Rosario, y repitámosla sin cesar:

¡Oh, María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti!

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